El mar se ha convertido en un rompecabezas, en un crucigrama que esconde palabras y términos médicos... Las sirenas se asoman bajo la tenue luz de la luna, y aunque los tiempos son bélicos, los versos y las nubes de algodón siguen flotando a través del cielo y se consumen con el fuego fatuo de las pupilas lejanas...¡Oh lejanía tan extraña!, parece adherir más los pensamientos con la glucosa y el holograma del ayer pareciera palpable, sentible, amable, querible... El ancho del horizonte se adelgaza y se agranda, las promesas y asuntos pendientes se cuelgan del calendario, y así los días transcurren sin conocer a ciencia cierta su dirección, ni su intención. Intenciones futuras: la luz intermitente que ilumina las orillas del muelle, hay fronteras que se alzan cual murallas y el deseo se manifiesta atravesando paredes titánicas, rompiendo cadenas y liberándose entre sueños de la esclava realidad... Ni pensar, ni decir, se acaban las palabras, pues faltan caricias y murmullos que apenas se escuchen, que tan solo en la cercanía total se puedan percibir...

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Pienso que los días transcurren conocen su dirección, los que no la conocemos somos nosotros.
Saludos.
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