14 oct. 2010

Confieso que...

Qué bien sería ser como Ricardo Neftali Reyes.

Viajar con el vaivén del mundo con la inspiración a flor de piel, dejarse llevar por el amor y renacer con la humanidad.

Llevar siempre al país que te vio nacer en el corazón, coleccionar caracoles de diversas aguas que al mundo bañan, tener versos bajo la capa.

De mascota quizá un cordero o una marmota.

Qué bien sería darse cuenta del verdadero poder de las palabras, la buena palabra, que todo y que nada.

Qué bien sería ser un omnívoro de sentimientos, un poeta íntegro, amar al amor.

A los lectores lejanos anhelar.

Dejarse perder entre desconocidos para que de pronto recojan lo nuestro de la calle, de las hojas muertas, de la arena del mar.

Qué bien sería tener una vida hecha de todas las vidas, qué bien sería ser como un tal Pablo Neruda.